Hay que ser feliz toda la vida

Por Lilia Zavalza Zambrano.

Nezahualcóyotl, Méx.- “El chiste no es comer bien un día, sino todos los días; el chiste no es vestir bien un día, sino todos los días; el chiste no es vivir bien un día, sino todos los días; el chiste no es ser feliz un día, sino toda la vida”, esta era la forma de pensar y actuar de Jorge Cruz, un hombre que de chico vivió carencias, pero entendió que mediante el trabajo un puede hacer lo que sueñe.

La vida lo puso a prueba. El sueño por el negocio que sería su pasión lo motivó desde chico. No le importó pasar hambre, malos tratos, mal vestir. Jorge Cruz Garfias trabajó toda su vida haciendo lo que le gustaba.

En su etapa de carnicero tuvo al mejor maestro: su padre. Quizá parte de esa figura que imponía respeto en sus negocios fue heredada de él, tal vez, era la fachada para mantener distancia con la gente, porque en el fondo, tenía un corazón muy noble.

Su negocio se volvió un ícono en Nezahualcóyotl y el Valle de México. Para algunos satanizado y para otros, era el lugar que les permitía ser ellos mismos.

No escapó a los escándalos o intentos para cerrarlo, porque en la década de 1980 abrir un antro gay era algo “que atentaba contra las buenas costumbres”.

Con el tiempo, los viernes y sábados era el lugar obligado para la fiesta. No era un espacio exclusivo para la llamada comunidad gay, término que siempre le molestaba, porque la comunidad es una, y todos formamos parte de ella.

Al conocer la historia del lugar y visitarlo más de dos veces te cambia la vida. Estar entre sus paredes derrumba mitos, tanto del municipio como de lo que ocurre en su interior.

Jorge pensó en un lugar en el que la gente pudiera divertirse, ser libre, disfrutar de la vida. Un espacio en el que no se sintiera el paso del tiempo.

Viernes y sábado estaba al pendiente de lo que ocurría, cualquiera podía acercarse a su mesa y platicar, acostumbraba sentarse cerca de la entrada.

La primera vez que vi a Jorge Cruz fue sentado en esa mesa, esa que a partir de hoy permanecerá vacía…

En esa ocasión enfrentaba a las autoridades; para variar con ese operativo amenazaban con cerrarle el negocio, sin embargo, todos los documentos estaban en regla, porque todo lo mantenía al día y en orden. No le gustaba incumplir las normas.

Mi primer encuentro con él fue por cuestiones periodísticas, en esa época escribía un libro sobre la historia de Nezahualcóyotl, por lo que Spartacu’s era referencia obligada.

Después de publicar “De Nezita a mi Nezota” surgió la idea de publicar la historia de Spartacu´s; ahí fue cuando descubrí el sentimiento, pasión y solidaridad, que lo caracterizaban.

Compartir con los niños el Día de Reyes o el Halloween era algo que se planeaba con tiempo, todo el personal apoyaba esas acciones. Jorge estaba convencido que en algún momento algún niño replicaría esas acciones cuando creciera, y no era porque quisiera reconocimiento, era por compartir acciones que permitan una mejor sociedad.

Hoy nos queda su legado, los recuerdos, las risas y uno que otro coraje. En especial, prefiero quedarme con las pláticas, los consejos y el que abriera su corazón para que más personas conozcan “Spartacu’s. Una historia con claroscuros. La vida de Elías Jorge Cruz Garfias”.

Jorge Cruz, Lilia Zavalza, Adolfo Cerqueda.

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